sábado, 22 de octubre de 2011

La figura del educador social

El profesional de la educación social, es una persona que además de haber cursado los estudios universitarios correspondientes, ha de tener unas habilidades innatas o adquiridas, muy ligadas a la nueva conciencia social y afín a una cultura de paz, solidaridad e igualdad. En sus intervenciones, siempre con personas y para las personas y la sociedad, además de intentar cambiar las situaciones personales y comunitarias para alcanzar una vida mejor y más digna, ha de revisarse continuamente y examinarse interiormente para crecer cada día un poco más y en consonancia con los tiempos en los que vive. También ha de ser capaz de adaptarse al trabajo en equipo, ya que un educador social no trabaja sólo, y su intervención suele ser compartida con otros educadores, maestros, psicólogos y trabajadores sociales, a veces con otros profesionales ligados a la medicina o al mundo jurídico.

Hacer bien nuestro trabajo no es nada fácil, si bien es muy necesario, y cada vez más, la figura del educador social en muchos y variados ámbitos de la sociedad actual; como motor de cambio e innovación educativa; como nexos de ayuda y solidaridad; como un medio de diagnostico y tratamiento lento, pero nada tóxico para aquellas personas que no han tenido una vida fácil... Es una profesión de ayuda y también muy actual, de avance, de cambios y transformaciones, y con miras a un mundo mejor.

Como los ámbitos donde se encuentra el educador son múltiples y variados, no es fácil definir las tareas o identificar su quehacer, pero sí podemos definir de una manera global lo que significa educar en lo social, siendo al fin y al cabo la tarea de hacer posible la integración de cualquier persona en los diferentes ámbitos de su vida, posibilitando una sociedad con ciudadanos sanos y felices, integrados. Abarcando todas las edades y etapas de las personas, y los ámbitos laboral, familiar, cultural, escolar, de ocio,...

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